[...] pero aunque no sabía por qué, allí se dirigía de nuevo.
Durante el camino se replanteó varias veces echarse atrás, volver a olvidar. Pero aquel día los recuerdos inundaban su cabeza de manera desorbitada, necesitaba volver a aquel lugar, necesitaba contemplar el paisaje donde un día, con los ojos empapados, observó cómo se terminaba aquella historia que tanto había amado.
Conforme se iba acercando empezó a notar que las piernas le flojeaban, que los nervios iban invadiendo cada poro de su piel haciéndole temblar, pero sabía que debía seguir adelante para poder enterrar por fin lo que llevaba dolíéndole durante tanto tiempo.
Él no se merecía poder gozar de su presencia de nuevo, él no se merecía poder observar su respiración otra vez, él no se merecía poder sentir su calor cerca, simplemente, él no se merecía nada que tuviese que ver con ella.
Llegó pronto. Se sentó en el frío banco, agachó la cabeza y suspiró. Necesitaba relajarse de alguna manera y, aunque un cigarrillo hubiese aliviado parte de su mal, su nuevo yo interno supo controlar la situación y saber que aquello no hubiese sido solución alguna, cuando, de repente, le vio venir, seguía reconociendo su manera de andar desde lejos, e incluso creo que seguía percibiendo su olor como si estuviese allí mismo, a su lado. Él la miró, su corazón empezó a palpitar como si se le fuese a escapar del pecho, era la primera vez que lo iba a ver de cerca desde que todo terminó.
Ella seguía con las palabras en la cabeza, no quería que las emociones le impidiesen decir lo que llevaba tanto tiempo esperando...[...]
¡Dulces sueños, pequeña!
Pregúntale del tiempo, y a ver si se acuerda de mi. Pregúntale si es cierto que nadie la ve sonreír. Pregúntale qué añora y en qué piensa cuando llora. Pregúntale si el tiempo cambia o sigue lloviendo.
sábado, 14 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
Sonríe ;)
Los sentimientos, las emociones, las cosas que sentimos y que no podemos controlar, esas cosas son las que marcan cada acción que realizamos, unas veces acertadas y otras muchas equivocadas.
Siempre hay un punto de inflexión cuando cometemos un fallo en el que cada uno se replantea qué le llevó a cometer aquel error o qué le condujo a actuar con imprudencia. Este hecho suele conducirnos a un estado de malestar por el cual la felicidad que podríamos sentir se aleja de manera veloz.
Todo ésto puede conducir a ejecutar actos de manera automática en los que la ilusión ya no cumple ninguna función.
Llegar a este punto conlleva no poder actuar buscando un fin en el que la sonrisa colabore.
Yo he estado demasiado tiempo en ese punto, actuando bajo el sinsentido, en el cual las sensaciones gratas se alejaban cada vez más de mi, llegando a olvidar lo que eran. No se diferencia ser feliz de no serlo, hecho fundamental para saborear la vida y sus pequeños detalles.
Encaminar las decisiones para el crecimiento personal es un fín que nadie debería olvidar, pues la mejor satisfacción en sentirse bien interiormente.
Siempre hace falta el alrededor para poder conseguirlo y, he de admitir, que actualmente me gusta mi alrededor.
Lo mejor para empezar el día es levantarse con una sonrisa ;)
jueves, 12 de enero de 2012
Porque el tiempo pasa para todos, aunque el egocentrismo personal nos impida ser conscientes de ello.
Y mientras la ves ahí, mirando al horizonte, te preguntas: ¿en qué estará pensando?, sin pararte a pensar en que mientras te lo estás preguntando estás perdiendo momentos para poder acercarte a ella y hacer lo que, en el fondo, quieres...
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